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Covid-19 y el futuro del trabajo

Antes de la pandemia, ya había un debate en curso sobre las consecuencias de las tecnologías en el futuro del trabajo. El mensaje de la Declaración del centenario de la OIT para el futuro del trabajo , adoptada en junio de 2019, es claro: el futuro del trabajo no está predeterminado; perfilarlo depende de nosotros.

Ese futuro se adelantó a lo previsto, pues muchos países, empresas y trabajadores tuvieron que pasarse al teletrabajo  a fin de contener la propagación de la COVID-19 , cambiando drásticamente la forma habitual de trabajar. Las reuniones virtuales remotas son ahora frecuentes, y la actividad económica en una serie de plataformas digitales ha aumentado.

A medida que van levantándose las restricciones, una pregunta que todo el mundo se plantea es si el “nada que ver con lo habitual” se convertirá en la “nueva normalidad”.

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estima que en los países de ingreso alto el 27 por ciento de los trabajadores podría trabajar de modo remoto desde el domicilio; trabajan en el tipo de trabajo que lo permite y tienen acceso a la tecnología y a la infraestructura de las telecomunicaciones que lo hacen posible. Esto no significa que efectivamente lo harán.

Puntos clave

“Dirigir eficazmente a quienes trabajan a distancia exige un enfoque de gestión basado en los resultados. Ello supone definir metas, objetivos y tareas, y luego supervisar y hablar de los progresos, sin imponer excesivas presentaciones de informes.

“Tener acceso al equipo adecuado, como un ordenador portátil y aplicaciones para teletrabajar, asistencia técnica suficiente, y formación, tanto para los directivos como para quien trabaja a distancia.

“Es esencial establecer reglas básicas claras sobre cuándo el personal tiene o no tiene que estar disponible para trabajar; y respetarlas.

“La flexibilidad es esencial para que el teletrabajo sea eficaz, pues permite a quien trabaja a distancia programar su trabajo remunerado en función de sus responsabilidades personales, como cuidar de los hijos, de padres de edad avanzada, o de familiares enfermos.

“Delimitar un espacio de trabajo tranquilo y poder desconectar en horarios específicos reservados al descanso y a la vida personal.

“Los directivos, quienes trabajan a distancia y sus colegas deben confiar los unos en los otros.

En nuestro país viene siendo un problema para muchos trabajadores realizar este  tipo de labor, puesto que conlleva tener una buena conexión a internet, una PC o Laptop para su trabajo; muchas entidades no brindan facilidades técnicas a sus empleados para realizar un buen teletrabajo, incluso es el mismo empleado quien tiene que buscar la manera de poder realizar su labor, trabajando mas de 8 horas diarias y los 7 días de la semana. Este es el caso de muchos trabajadores del estado, ya sean de Municipalidades, Ministerios, etc.

Como hacer mas efectivo el tele trabajo:

1. Respaldo de los directivos; desde los altos directivos hasta los supervisores principales. Las investigaciones han demostrado que la resistencia de los directivos al tele trabajo es un importante obstáculo para que esta práctica sea eficaz. Dirigir eficazmente a quienes trabajan a distancia exige un enfoque de gestión basado en los resultados. Ello supone definir metas, objetivos y tareas, y luego supervisar y hablar de los progresos, sin imponer excesivas presentaciones de informes. Puesto que en este momento muchas escuelas y guarderías están cerradas, cabe realizar algunos ajustes a las metas de rendimiento de quienes trabajan a distancia y tienen responsabilidades de cuidados.

2. Herramientas y formación apropiadas. Esto incluye tener acceso al equipo adecuado, como un ordenador portátil y aplicaciones para teletrabajar, asistencia técnica suficiente, y formación, tanto para los directivos como para quien trabaja a distancia. Dado el riesgo real de aislamiento social vinculado al teletrabajo a tiempo completo, debe hacerse todo lo posible para que el/la trabajador(a) permanezca en contacto con los supervisores, los colegas y la institución en su conjunto.

3. Expectativas claras. Es necesario que todas las partes sepan qué se espera de los que trabajan desde sus casas, sus condiciones de empleo, su disponibilidad horaria, y cómo supervisar la evolución e informar de los resultados. Por ejemplo, es esencial establecer reglas básicas claras sobre cuándo el personal tiene o no tiene que estar disponible para trabajar; y respetarlas.

4. Poder controlar su tiempo. El teletrabajo puede ofrecer flexibilidad a los trabajadores para hacer sus tareas en el horario y el lugar que más les convenga, siempre y cuando permanezcan a disposición en el horario normal de trabajo de la institución. Esta flexibilidad es esencial para que el teletrabajo sea eficaz, pues permite a quien trabaja a distancia programar su trabajo remunerado en función de sus responsabilidades personales, como cuidar de los hijos, de padres de edad avanzada, o de familiares enfermos.

5. Una estrategia personal para trabajar mejor. Aunque las expectativas estén claras, es fundamental que quien trabaje a distancia pueda crear su estrategia personal para gestionar eficazmente la frontera entre el trabajo remunerado y la vida personal. Esto incluye delimitar un espacio de trabajo tranquilo y poder desconectar en horarios específicos reservados al descanso y a la vida personal.

6. La confianza: El “pegamento” que sujeta la estructura. Los directivos, quienes trabajan a distancia y sus colegas deben confiar los unos en los otros. Sin eso, el teletrabajo no puede ser eficaz.

Posibilidades de inclusión

La transformación digital del trabajo y la posibilidad de trabajar a distancia plantea además nuevas posibilidades de inclusión. Los trabajadores mayores y con más experiencia pueden hacer prolongar su vida laboral en las cláusulas contractuales. Quienes vivan en comunidades rurales o fuera de zonas metropolitanas tal vez accedan a oportunidades de trabajo, reduciéndose así la polarización de los ingresos determinada por la situación geográfica.

Debemos ser conscientes de que, históricamente, las crisis económicas, las pandemias y las guerras han agudizado la desigualdad.

Fuente: Susan Hayter, Consejera Técnica Superior de la OIT sobre el futuro del trabajo

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